Impresiones


Bois D’Encens (Armani Privé)

Me enamoré de Bois D’Encens después de haberlo ofendido, oliéndolo junto con otras treinta muestras que me habían enviado desde Estados Unidos. Es sabido que los perfumes requieren atención exclusiva, concentración y silencio para ser apreciados. Comparar uno detrás de otro es no oler ninguno. Algo así como ver una película súper rápida de los cuadros del Prado. Una pérdida de tiempo y una blasfemia artística.

Nunca me ha gustado demasiado el incienso de iglesia, demasiadas monjas y curas enturbian su recuerdo. Pero a medida que he ido estudiando los perfumes, he descubierto que el incienso es un cuarto lleno de misterio, un humo amaderado que puede resultar elegante, abstracto y ligero como un colibrí, todo lo contrario de lo que la palabra “incienso” levantaba en el polvo de mi memoria.

Este perfume es una construcción moderna, que alterna zonas de luz y de sombra, que evoca Mediterráneo y desierto, que construye un andamio de titanio en una tradición espiritual antigua como el tiempo. Es una composición en la que uno no huele (ni falta que nos hace) flor alguna, en la que el hombre y su ancestral puente hacia los dioses convive con limoneros y naranjos, sin más, sin menos.

Hombre, incienso, cítricos y tiempo para el silencio. El perfume nos hace cerrar los ojos y volar como vencejos por la cúpula de la historia de la humanidad.

Perfume frugal que demuestra con la suya, la cantidad de arquitecturas posibles. En ésta, grandes espacios de cristal conviven con muros anchos que hacen del lugar un sitio fresco, un sitio en el que trabajo y el placer se dan la mano, en el que pasado y presente se conocen. El hombre o la mujer que llevan B.D. se bastan a sí mismos, se distraen solos, no pierden el tiempo, más bien lo escuchan. Para llevar un perfume así hay que ser muy interesante y creo más bien, que es el perfume el que elige en qué piel o nuca aposentarse.

¿Pagaría por él los doscientos y pico euros que cuesta? Los pagaría a escondidas y después lo guardaría para olerlo a solas, como se huele un secreto inconfesable.


Sunshine de Amouage

 La primera sensación al oler este perfume es la de estar destapando una botella sofisticada de licor de almendras con melocotón; algo inesperado, diferente desde luego, pero es sólo una sensación fugaz que apenas refleja el verdadero carácter del perfume que se desvela en cuanto se apaga este alboroto inicial atípico, original, vocacionalmente alejado de las flores dulzonas que imperan en las fragancias de los Sephoras de medio mundo y en los escotes de sus clientas que apenas se dan cuenta de la uniformidad a la que las grandes compañías perfumísticas las condenan.

Al cabo de unos minutos, como una nube de talco azucarada, se va aposentando una sensación limpia, ligeramente dulce sin llegar al empalago, una sensación serena.  Como muchos de los perfumes de Amouage, no tiene una identidad definida y excluyente, femenina o masculina; es un olor que evoca un bienestar humano, una casa aérea, un equilibrio interior.  Sí, es un olor con una levísima reminiscencia avainillada y frutal,  como si ésta fuera el polvo que en una brocha de maquillaje matizara los brillos excesivos de una piel. Nada gourmand, sin embargo, nada comestible; un aroma luminoso, un olor cómodo. Si fuera un color, sería un tono melocotón levemente desaturado, un hombro adolescente después de una hora al sol de primavera en el sur de Europa. La nota alicorada es un brillo picante en la mirada tranquila de esta creación aplumada.

Una piel en la que se ha puesto un poco de Sunshine se convierte en una piel de terciopelo.  Pero aquí no hay feromonas ficticias, ni promesas de encuentros sexuales inmediatos.  Este perfume es para una mujer tranquila, madura, segura de lo que ha vivido; una mujer que no ha perdido aún la capacidad de vivir y seguir siendo poéticamente ingenua.

¿Me lo pondría? Sin duda. ¿Gastaría  el dinero que cuesta comprar un frasco de Sunshine? Mmmm…no estoy tan segura.  Estos son perfumes muy caros y la inocencia me abandonó hace demasiado tiempo a golpe de periódico.

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